Lo siento hermano, yo llegué antes o las tribulaciones de Manueliño

Hace ya algunos años, cuando mi hija era pequeña, un día cualquiera, no sé porque motivo, llevaba conmigo a mi sobrino Manueliño, que entonces tendría unos cinco años, y a mi referida hija.

Los dos niños iban en los asientos de atrás de mi coche, acabábamos de arrancar y todavía no se había establecido ningún tipo de dialogo entre nosostros….de repente alguien me llama por teléfono y yo tengo que atender una conversación donde, supongo, habré tenido que dar algún tipo de dirección o instrucción…….terminada la cual, Manueliño, que siempre ha sido un niño muy introvertido y aparentemente reflexivo, llama mi atención y dice: Tita… Respondo: si, Manueliño, dime… Tu eres Jefa?,pregunta . Yo medito durante unos segundos, no me esperaba esa pregunta y tampoco sabía muy bien como se contesta, partiendo de quien la formulaba y que el sustantivo “jefe”, según se interprete, no tiene muy buena prensa por lo que quería evitar ser demasiado asertiva. Finalmente, carraspeé y contesté con un: si….digamos que yo soy la responsable del despacho….y por tanto la Jefa.

Mi respuesta pareció satisfacer a mi sobrino, ya que se quedó en silencio y parecía escuchar lo que mi hija le estaba contando….Pero no, simplemente estaba procesando lo que yo le había respondido, el estaba estableciendo su particular silogismo. Y es ahí, cuando me espeta: Vale, entonces si eres La Jefa…es porque tú has llegado antes!

Ante semejante conclusión mi respuesta inmediata fue una sonora carcajada, pero inmediatamente comprendí que Manueliño acababa de hacer nada menos que una aplicación practica del principio romano PRIUS TEMPORE, POTIOR IURE (el primero en el tiempo, primero en derecho)

Desde aquel singular día, muchas fueron las veces en que he recordado la genial frase de mi sobrino. Cada vez que en alguna de las Empresas Familiares con las que me relaciono, observo la lucha de poder entre el hermano o primo mayor, quien lo ostenta, y los mas jóvenes que aspiran al mismo…..no puedo evitar el pensar que esa es la forma en que un niño de cinco años establecería las jerarquías: Que sea Jefe el que ha llegado antes…. Y así es muy a menudo, las Empresas Familiares se rigen en cuanto a jerarquías organizativas y de dirección por el consabido principio romano, aun sin conocerlo, pero ignoran que, como muy bien establece mi buen amigo el profesor Pereira Menaut en su genial obra TOPICA, que Prior tempore, potior iure no es fundamento para que “el que llegue antes” tenga mas poder o capacidad de gestión, independientemente de su valía, si no que lo que pretende establecer es una solución para el caso de que dos o mas sujetos tengan exactamente el mismo derecho a hacerse con algo ….en ese caso, y según el citado principio, el primero que actúe se hace con el derecho…..

¿La familia es una empresa?

Leo en el ensayo Organización de la empresa familiar: perspectivas estática y dinámica del notario Rodrigo Tena una curiosa reflexión, y es que todas las familias se pueden considerar empresas, ya que son organizaciones estables encaminadas a la producción de bienes y/o servicios con fines lucrativos:

En realidad, la familia produce el bien más valioso de todos: produce seres humanos, produce hijos. Y ello tanto en el sentido de engendrarlos como el de mejorar su "calidad" mediante fuertes inversiones de tiempo y dinero. Es decir, la familia produce seres humanos y, además se preocupa de educarlos.

A la hora de establecer una analogía con la empresa, nos encontramos con que aunque la familia produzca hijos, no es para venderlos, pero, siguiendo este interesante ensayo publicado por el Colegio Notarial de Madrid, la comercialización no es un requisito esencial para hablar de empresa: basta con que el productor obtenga otro tipo de rentabilidad o compensación con el bien producido:

  • Antiguamente en Occidente y aún hoy en el Tercer Mundo, los hijos pueden verse como bienes de producción que ayudarán al agricultor a trabajar la tierra,
  • Para la mayor parte de las familias, los hijos podrían ser bienes de consumo, que implican para su productor beneficios de orden psicológico, moral o espiritual

Un enfoque este, cuando menos curioso: mientras todos nos afanamos en marcar las diferencias entre la familia y empresa, alguien se preocupó por buscar las similtudes que, a lo que se ve, también existen.

La comunicación: primer logro y comienzo de la eficacia del Protocolo

Hay una paradoja que suele producirse en la Empresa Familiar, y que no, por repetida, deja de sorprenderme cada vez: Es más fácil alcanzar un acuerdo entre sus miembros que establecer comunicación entre los mismos.

Es precisamente gracias a esa paradoja milagrosa por la que muchas pequeñas y medianas Empresas Familiares siguen operativas, funcionando e incluso prosperando dentro de la red de intercambios de bienes y servicios de nuestro país.

Si para alcanzar acuerdos y tomar decisiones fuese imprescindible la comunicación una gran parte de nuestras Empresas Familiares se paralizaría.

Nunca he entendido muy bien como ocurre, pero es así. Personas de una misma familia, que prácticamente no se dirigen la palabra y, lo que es peor, cuando lo hacen no se miran a los ojos, ni siquiera a la cara, son capaces de sacar adelante un acuerdo del tipo de “firmar una póliza de crédito”, “aprobar una tabla de salarios” “decidir una estrategia comercial” “aprobar un reparto de dividendos”, acometer tal o cual inversión y así tantos y tantos…

Y si una Empresa Familiar, es capaz de hacer todo lo dicho, con una total ausencia de comunicación, que no podrían hacer si se crease un puente entre todos ellos donde fluyese el intercambio de opiniones, pareceres, ideas…….??

No me cabe ninguna duda de que el más importante logro y la primera manifestación de la bondad del Protocolo Familiar es instaurar una canal de comunicación entre los miembros afectados.

Es en este caso, el profesional o equipo que colabore en la confección y redacción del Protocolo el que ha de asumir la ardua tarea de construir lentamente, paso a paso, con mucha profesionalidad y no menos psicología los railes sobre las que el futuro de la Empresa y la Familia debe en el futuro circular en todos los sentidos .

El símil del avión y la empresa familiar

Ya no recuerdo como llegó a mí un pdf, fechado en 1 de abril de 2004, con una serie de reflexiones de Joan Marull Darnés sobre la empresa familiar versus la empresa multinacional. Contiene una reflexión, que compara a la empresa familiar con un avión, es digna de difundirse, porque expresa de forma muy gráfica, ideas valiosas:

  • El propietario del avión NO tiene que ser el comandante del avión.
  • El hijo del comandante de hoy (que a lo mejor coincide con el propietario) NO tiene que ser el comandante de mañana.
  • Emprezar como azafata no garantiza llegar a comandante.
  • El sueldo del comandante, azafata o resto de la tripulación no está en función del apellido.
  • El comandante no decide el trayecto ni los horarios de vuelo.
  • Es bueno hacer prácticas en el avión de otro.
  • Transmitir en herencia trozos de un avión es una mala herencia.
  • El comandante vuela siempre con el avión; el propietario sólo a veces.
  • Si los hijos del propietario viajan muy a menudo y sin pagar billete, el avión no será rentable.
  • En los despegues, aterrizajes y durante el vuelo, TODOS seguirán las ordenes del comandante.
  • Si el comandante no sirve, hay que sustituirlo.
  • La forma de volar SEGURO es tener al mejor comandante.

Protocolo familiar: inscribo... no inscribo...

El Protocolo Familiar aparece definido por primera vez en en un Texto  legal en el Real Decreto 171/2007 por el que se regula la publicidad de los mismos.

Posiblemente la definición no es la más acertada pero se agradece el intento, sobretodo porque, como queda dicho, no disponíamos hasta ese momento de definición legal alguna.

La norma citada,  en algún momento   califica al Protocolo Familiar como

“…aquel conjunto de pactos suscritos por los socios entre si o con terceros con los que guardan vínculos  familiares ….en orden a lograr un modelo de comunicación  y consenso en la toma de decisiones para regular las relaciones entre familia, propiedad y empresa…”.

Se me antoja ver  en la citada definición, y en el concepto mismo que generalmente se tiene del Protocolo Familiar, un algo “intimo”,”personal”….que lo hacen pertenecer a esa categoría  de cosas y conceptos que calificaríamos como “nuestro” “de casa”….

Es por eso mismo y por alguna otro motivo menos lírico por lo que considero que el Protocolo Familiar, es precisamente  eso, familiar, pertenece a la familia,  su ámbito y el de las personas que la integran, y por tanto, desde mi humilde punto de vista, no debe ser expuesto de una manera completa o integral  a los ojos de terceros ajenos a la familia quien, en la mayoría de la ocasiones, ha debatido, negociado e incluso sufrido una elaboración larga y penosa que finalmente concluye con un Documento que, precisamente, por todo ello, es tan único y personal que a nadie debe importar.

Cosa distinta es la posibilidad que nos brinda el citado Real Decreto de dejar constancia en el Registro Mercantil de la existencia del Protocolo Familiar, la cual considero ventajoso y conveniente y que pone públicamente de manifiesto el interés de los socios familiares por alcanzar una buena gestión y pacifica sucesión en las empresas de la familia, cosa que, a la postre,  redunda en beneficio de la imagen que como empresa está proyectando, amén de ciertos beneficios a la hora de calificarla como perceptora de algunas ayudas o subvenciones.

Por otra parte, siendo prácticos, y puesto que el Protocolo Familiar, es en gran parte un instrumento para evitar, previendo, conflictos entre las partes afectadas por el mismo, considero recomendable la elevación a público del mismo, ya que de este modo queda garantizada la capacidad legal de los firmantes.

Las orientaciones del capital dominante

Genma Baulenas, Alberto Gimeno y Adolf Vilanova, en un artículo titulado Propiedad y gestión: orientaciones del capital dominante explican un modelo teórico que ayuda a comprender los conflictos de intereses en el seno de la empresa familiar.

Según estos acertados autores, los propietarios de la empresa familiar pueden situarse en una de estas tres orientaciones del capital, según cuales sean sus objetivos prioritarios:

  • Capital humano. El principal objetivo es cubrir las necesidades propias o de la familia en cuanto a la obtención de ingresos para subsistir, se tiene la empresa para asegurarse un puesto de trabajo. Los conflictos entre personas pertenecientes a esta orientación girarán en torno a quien ha de ser empleado de la empresa y quien no, políticas de salarios, etc.
  • Capital empresarial o emprendedor. Lo que interesa al propietario con esta orientación es el proyecto empresarial en sí mismo y su liderazgo, se trata de crear valor e influencia social gracias al crecimiento y la expansión de la propia empresa. Los familiares situados en esta orientación tendrán diferencias centradas en determinar quien lleva el proyecto empresarial adelante.
  • Capital financiero. La razón de ser de la empresa es incrementar el patrimonio de sus propietarios. Los conflictos dentro de esta orientación se centrarán en quién tiene qué participación y quien recibe que parte de los dividendos.

Cuando en un conflicto intervienen propietarios situados en diferentes capitales dominantes, las diferencias más frecuentes serán:

  • Capital humano/capital empresarial: por qué seguir creciendo y complicándose la vida sin necesidad
  • Capital empresarial/capital financiero: ¿reinvertimos o distribuimos beneficios?

Comentan los creadores de este modelo que todas las orientaciones son legítimas, no obstante, parece que el éxito se obtiene cuando el capital tiene una orientación dominante empresarial o emprendedora.